1. El secreto de la perfección y sus medidas expertas
La belleza de la Cortina de Onda Perfecta reside en la uniformidad de su caída. Como su nombre lo indica, todas sus ondulaciones son simétricas y perfectas, creando un movimiento continuo y elegante a lo largo de todo el ventanal.
¿Cómo se Logra la Onda Perfecta? Esta perfección no es casualidad, sino el resultado de una técnica de confección muy precisa. Para que la cortina mantenga esa simetría ideal, se necesita un espacio específico detrás del tejido, conocido como profundidad.
Para conseguir la ondulación perfecta que deslumbra en el diseño de interiores, se necesita una profundidad de 15.5 cm aproximadamente. Esta medida es la que garantiza que cada pliegue se forme de manera uniforme, otorgando a la cortina un aire clásico, pero indudablemente moderno.
La formación de la onda también depende de las correderas que sujetan el tejido al riel, las cuales están unidas entre sí. Esto da lugar a dos distancias posibles a elegir: onda de 60 mm u onda de 80 mm
Si buscas un aspecto más pulido, compacto y contemporáneo, nuestra elección profesional es la onda de 60 mm. Este espaciado ofrece una caída con mayor densidad y elegancia, resultando en un acabado visualmente más lujoso y sofisticado.
2. La versatilidad en acción: un estilo que se adapta a ti
Una de las grandes fortalezas de la Onda Perfecta, y quizás la menos conocida, es su capacidad de adaptación. Contrario a la creencia popular de que es un estilo rígido y exacto, podemos modificar su estética para alinearla con tu gusto personal.
La clave de la personalización está en la misma métrica que crea la perfección: la profundidad de la ondulación.
Si la simetría exacta no es lo tuyo, o si buscas un estilo más informal, jovial o desenfadado, tan solo tenemos que reducir la profundidad de la onda. De esta manera, la cortina deja de tener esa ondulación perfecta y consigue un aspecto más relajado y moderno.
3. Recogido minimalista: funcionalidad que ahorra espacio
Además de su estética, la Onda Perfecta ofrece una ventaja funcional muy apreciada en la arquitectura moderna: un recogido eficiente.
Gracias a que está confeccionada en ondas continuas, el tejido se recoge de forma similar a un acordeón. Esto significa que cuando la cortina está abierta, ocupa mucho menos espacio lateral en comparación con las cortinas de pliegues tradicionales. Esta particularidad es muy importante, especialmente en ventanales grandes o en estancias donde se busca maximizar la entrada de luz y reducir el impacto visual del tejido recogido.