2. Una foto del espacio a cubrir 📸
Una imagen vale más que mil palabras (y que cualquier descripción por escrito). Una fotografía clara del espacio a cubrir nos ayuda a entender dos aspectos fundamentales:
- Obstáculos: Nos permite identificar si hay radiadores, muebles, interruptores, o molduras que puedan interferir con la caída o el sistema de sujeción de la cortina.
- Contexto Decorativo: Entendemos la luz que entra, el color de la pared y el estilo general de la estancia para asesorarte en la mejor elección de tejido y color.
3. ¿Qué estilo de cortina te gustaría?
Saber si prefieres un sistema concreto nos ayuda a orientar el presupuesto. Piensa si buscas algo lineal, con pliegues, o que se recoja verticalmente: ¿buscas la elegancia de una onda perfecta, la funcionalidad de un estor enrollable, la calidez de los estores plegables (romanos) o algo más tradicional? Si tienes dudas puedes consultar nuestra guía de estilos de cortinas, disponible en nuestra web, para inspirarte. Si no sabes, ¡nosotros te sugeriremos la mejor opción!
4. Las necesidades funcionales
Este punto es crucial para tu comodidad y bienestar. Las cortinas no solo son estética, son soluciones. Dinos qué debe lograr la cortina:
- Luminosidad: ¿necesitas un tejido transparente (visillo) que deje pasar la luz, o uno más tupido?
- Intimidad/privacidad: ¿buscas que nadie vea hacia dentro (esencial en dormitorios o baños)?
- Protección solar y térmica: ¿el sol es muy fuerte en esa ventana y necesitas frenar el calor o proteger tus muebles (tejidos técnicos o Blackout)?
- Uso: ¿es una habitación de mucho tránsito o una zona de descanso?